Homenaje en la Noche de Tambó a la Cumbiamba La Poderosa: 43 años de resistencia, familia y amor por la cumbia
La historia de la cumbiamba La Poderosa es, ante todo, una historia de familia, de terquedad amorosa por el folclor y de resistencia cultural en medio de las dificultades. Así lo relata Janeth Gamboa, directora del grupo folclórico y una de las mujeres que ha sostenido, con paciencia y convicción, uno de los procesos más constantes de la cumbia tradicional en el Carnaval de Barranquilla.
“La cumbiamba La Poderosa nació en el año de 1983”, recuerda Janeth, al evocar un origen marcado por la urgencia y la pasión. Su fundador fue su hermano, Wilmer Gamboa, quien junto a otros compañeros decidió separarse de otra agrupación para crear un nuevo colectivo cumbiambero, apenas un mes antes de los carnavales de ese año. “Ellos bailaban en otra cumbiamba y fue desprendida con otros compañeros, otros amigos… quisieron formar un grupo y así hicieron esta cumbiamba”.
El nacimiento de La Poderosa no fue fácil. No había recursos, ni tiempo, ni garantías. “Mi hermano se acerca donde mi persona y mi esposo a decirnos que quería formar un grupo, pero ellos no tenían los medios ni las comodidades, mucho menos una semana antes de carnavales”, relata Janeth. Fue entonces cuando la familia entró en escena. “La cumbiamba, a decirte la verdad, es muy familiarizada. Estamos involucrados muchos familiares, mis hijos, mis sobrinos…”.
Con rifas, gestiones, favores y mucho esfuerzo colectivo, lograron lo impensable. “En poco tiempo les armamos el grupo, les dimos la mano, los ayudamos, y una semana antes del Carnaval del 83 ya la cumbiamba estaba lista para salir”. Así, casi contra el reloj, La Poderosa debutó en las calles de Barranquilla.
El nombre no fue casual. Tras varias discusiones, Janeth lanzó la idea que terminó marcando el destino del grupo: “Yo dije: ‘si nosotros queremos hacer una cumbiamba y podemos, y lo pudimos hacer, entonces ¿por qué no ponerle La Poderosa?’”. Para ella, el nombre simbolizaba el acto mismo de crear, sostener y resistir. “De ahí salió La Poderosa, por el poder hacer de esta gran cumbiamba”.
Ese “poder hacer” se ha mantenido de manera ininterrumpida durante 43 años, a punto de cumplir 44. “Hemos logrado sostenernos, hemos logrado llevar el folclor y difundirlo durante todos estos años, no solo en carnavales sino en otros eventos culturales”, afirma con orgullo.
La cumbiamba comenzó con 25 parejas, una cumbia mediana para la época. Con el tiempo, el crecimiento fue natural. “Hoy en día contamos con 46 parejas. Somos cumbia grande en el Carnaval de Barranquilla. Somos 92 personas dentro del grupo”, explica Janeth, mientras coordina ensayos, presentaciones y actividades culturales casi a diario.
Aunque Wilmer Gamboa fue el fundador, hoy el liderazgo recae en ella. “Mi hermano no sigue dentro del grupo como tal. Él nos acompaña en desfiles, pero actualmente la directora soy yo”. Y lo dice con firmeza: “Las mujeres aquí tienen mucha fuerza, tienen el poder”.
Ese liderazgo femenino ha sido clave para sostener el proceso en medio de una de las mayores dificultades para los grupos folclóricos: los recursos. “Lo más difícil, Lina, son los recursos. Eso no es solo de La Poderosa, es de todos los grupos”, señala con franqueza. “Los apoyos no alcanzan ni para una música completa. Si fuera por patrocinios, de pronto la cumbia ni existiera”.
Por eso, La Poderosa sobrevive gracias a la autogestión. “Hacemos eventos, rifas, todo lo que esté dentro de nuestro alcance para que cuando lleguen los carnavales estemos bien presentados”. Y el esfuerzo se nota. “Cuando vamos en un desfile, el público aplaude, aclama. Uno se da cuenta de que el trabajo no ha sido en vano”.
A lo largo de su trayectoria, la cumbiamba ha recibido numerosos reconocimientos. Desde 1988 acumulan menciones de honor, Congos de Oro, segundos y terceros puestos en festivales y concursos. Sin embargo, uno de los premios más significativos llegó en 1993. “La Cámara de Comercio nos otorgó el Premio a los Valores Folclóricos del Carnaval. Eso fue algo que quedó marcado. Fue más que un Congo de Oro”.
Aunque en los últimos años no han obtenido ese máximo galardón, Janeth es clara: “Tenemos cuatro años sin ganar el Congo de Oro, pero siempre hemos estado en la excelencia. No hemos bajado la guardia y vamos por ese Congo este año”.
La emoción volvió a florecer cuando el Grupo Tambó decidió rendirles homenaje. “Fue algo muy emotivo. Me llenó de alegría que nos tuvieran en cuenta por tantos años de dedicación, sacrificio y amor al folclor”, confiesa. Para ella, Tambó representa experiencia, conocimiento y respeto por la tradición. “Es un grupo muy reconocido, que conoce la cultura y sabe resaltar los valores de la cumbia”.
Hoy, cuando La Poderosa avanza por la Vía 40, por las tarimas o las plazas, lo hace “bien empoderada”, como dice su directora. Empoderada por la historia, por la familia y por un amor profundo que no se apaga. “Esto es de amor, de paciencia, de folclor. Lo llevo en mis venas”.
Y mientras haya tambores, polleras girando y manos dispuestas a sostener la tradición, La Poderosa seguirá haciendo honor a su nombre en el corazón del Carnaval de Barranquilla.
La Noche de Tambó se llevará a cabo el 13 de febrero con su gran rueda de cumbia en la Plaza de la Paz.
