Grupo Tambó lamenta la partida de Edwin “Guayacán” Madera, fundador de La Troja
El mundo de la música caribeña y el folclor colombiano despide con profundo dolor a Edwin “Guayacán” Madera, fundador de La Troja, ícono de la salsa y la cultura popular en Barranquilla. Su partida deja un vacío inmenso en el corazón de amigos, artistas y seguidores que encontraron en él un símbolo de alegría, amistad y compromiso con las raíces musicales del Caribe.
El Grupo Tambó, reconocido por su labor en la promoción del folclor y la música tradicional, expresó su tristeza por el fallecimiento de quien fuera un aliado incondicional del arte y la cultura. “Nos duele el alma. Se fue Edwin ‘Guayacán’, Madera fina de La Troja; un amigo más que un amigo, el Bacán de los Bacanes. Hombre de manos abiertas y corazón grande, siempre dispuesto, siempre presente; nunca tuvo un ‘no’ por respuesta. Era apoyo, era sonrisa, era unión… Así era él, así te recordaré”, dijo Lisandro Polo, codirector de Tambó.
Polo destacó que Madera fue más que un gestor cultural: fue un defensor incansable del folclor y la música tradicional, siempre abierto a apoyar nuevos proyectos. “Su partida temprana nos deja un vacío inmenso, pero también un ejemplo que no se borra: el de quien vivió con generosidad y sembró amistad en cada paso. Descansa en paz, Guayacán. Tu luz y tu alegría seguirán sonando en cada tambor, en cada abrazo sincero, en cada memoria agradecida. Ve con Dios, buen amigo”, agregó.
El líder de Tambó recordó además la relación especial que Edwin Madera mantenía con el grupo y su disposición para impulsar espacios que promovieran la cultura local. “Edwin fue un defensor del folclor, lo apoyó siempre. Con Tambó era muy especial. El Taller de El Goce de lo Nuestro siempre llevaba grupos tradicionales, y cuando le propuse hacer Dejar de Escuchar, de una dijo que sí. Queríamos mostrar la música que se hace a partir del folclor y no descartamos nunca hacer una Noche de Tambó en asocio con La Troja”, concluyó Polo.
La figura de Edwin “Guayacán” Madera quedará grabada en la historia de Barranquilla como un símbolo de amistad, alegría y compromiso con la cultura caribeña. Su legado, tejido entre tambores, sonrisas y canciones, seguirá vivo en cada rincón donde la música una corazones.
