Fundación Tambó lamenta la partida del maestro Pedro Ramayá, ícono del Caribe colombiano
Fundación Tambó lamenta la partida del maestro Pedro Ramayá, ícono del Caribe colombiano

Fundación Tambó lamenta la partida del maestro Pedro Ramayá, ícono del Caribe colombiano

Adiós al “Rey del Millo”: Pedro Ramayá Beltrán deja un legado eterno en la cumbia colombiana

Fundación Tambó lamenta la partida del maestro Pedro Ramayá, ícono de la Cumbia en el Caribe colombiano

La Fundación Tambó y cada uno de sus integrantes expresan su más profundo sentimiento de tristeza por el fallecimiento del maestro Pedro Ramayá Beltrán, una de las figuras más grandes del folclor nacional y un verdadero símbolo de la cumbia colombiana. Su partida deja un vacío irreparable en la música tradicional del Caribe y en el corazón del Carnaval de Barranquilla, escenario que durante décadas vibró con su talento y su legado. Para la Fundación Tambó, el maestro Ramayá no solo fue un referente artístico, sino también una inspiración viva que acompañó, con su esencia y su obra, múltiples homenajes y conmemoraciones realizados en el marco de la Noche de Tambó, uno de los eventos más significativos de la agenda cultural del Carnaval. En cada una de estas presentaciones, su música fue protagonista, recordándonos la fuerza de nuestras raíces y la riqueza de nuestras tradiciones.

Conocido como el “Rey del Millo”, el maestro dedicó su vida a enaltecer los sonidos del Caribe, llevando la flauta de millo y la gaita corta a escenarios nacionales e internacionales. Su legado, construido a lo largo de décadas, marcó un antes y un después en la historia de la cumbia, al innovar sus sonoridades y abrir nuevos caminos para las generaciones futuras. Temas como “Mico ojón pelúo”, “La rebuscona”, “El ratón” y “La clavada” seguirán siendo himnos que evocan la alegría, la identidad y el espíritu festivo de nuestro pueblo.

Desde la Fundación Tambó recordamos con admiración su paso por los escenarios, su energía inagotable y su compromiso con la cultura. Haberlo homenajeado en vida, especialmente en espacios como la Noche de Tambó, es hoy un motivo de orgullo y gratitud. Su presencia en estos escenarios no solo enriqueció nuestras puestas en escena, sino que también fortaleció el sentido de pertenencia de quienes creemos en la preservación de nuestras tradiciones. El maestro Ramayá fue más que un músico: fue un guardián de la memoria cultural, un maestro en el más amplio sentido de la palabra y un ejemplo de entrega absoluta al arte. Su designación como Rey Momo en 2002 y los múltiples reconocimientos que recibió en vida, como el Premio Vida y Obra, son testimonio de su grandeza y del impacto de su trayectoria. Hoy, la Fundación Tambó se une al duelo de sus familiares, amigos y de toda la comunidad artística del país.

Elevamos una oración por su descanso eterno y agradecemos profundamente el legado que nos deja, un legado que seguirá vivo en cada tambor, en cada millo y en cada danza que celebre la vida y la tradición. Paz en su tumba. Su música seguirá sonando por siempre en el alma del Carnaval y en el corazón de Colombia.

 

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